Lokímica refuerza con tratamientos aéreos el control de la mosca negra en la ribera del Júcar

12 junio, 2020 Noticias

Con la llegada del calor se intensifican los tratamientos que desde Lokímica realizamos durante todo el año contra dos plagas que han llegado para quedarse. La de la mosca negra, que prolifera en las cercanías de los ríos y la del mosquito tigre, una especie exótica que se sufre en España desde hace poco más de una década. Los municipios de las comarcas de La Ribera Alta y la Ribera Baja, en torno a cuarenta, se unieron hace unos años para combatir al mosquito tigre sin descuidar el tratamiento contra la mosca negra. Lokímica fue la empresa adjudicataria y es la encargada de la realización del servicio.

Mosca negra

Respecto a la mosca negra, el control se realiza durante todo el año con medios terrestres, incluyendo ahora en mayo de 2020 la actuación aérea con un helicóptero que permite llegar donde los vehículos no alcanzan. Este tratamiento aéreo se debe, en parte, a que el caudal del río Júcar se incrementa notablemente ahora para inundar los arrozales. Además, desde Lokímica hemos incrementando los puntos de aplicación desde el aire, con respecto a otras actuaciones aéreas previas realizadas en este mismo río en años anteriores. Una labor realizada bajo la supervisión de nuestro delegado en la zona, Ricardo Acosta, y el director de I+D+i de Lokímica, Rubén Bueno, acompañados por técnicos del Consorcio de La Ribera.

Rubén Bueno resalta que el tratamiento se realiza con larvicidas de origen biológico que solamente afectan al insecto que se quiere tratar, evitando así que la larva se convierta en mosca adulta que causa las mordeduras a la población. Unas picaduras distintas a las de un mosquito, puesto que esta mosca lo que hace es morder para succionar la sangre, lo que provoca un intenso dolor.

Rubén Bueno asegura que la de la mosca negra es una plaga emergente “que se expande en muchos ambientes fluviales de España y que tenemos que combatir con los medios adecuados”. Por eso precisa que el trabajo aéreo es un complemento al control terrestre que se hace durante todo el año y que completa el tratamiento global.

Proyecto en común

Por su parte Txema Peláez, vicepresidente del Consorcio de la Ribera, ha indicado que el éxito de estas actuaciones radica en la unión de las mancomunidades de la Ribera Alta y la Baja a través del Consorcio. “Tenemos un río en común y consideramos que el proyecto de control de unas plagas que han venido para quedarse debía hacerse para todos los municipios”.

En lo que se refiere al mosquito tigre, Peláez recuerda que “también es vector de enfermedades” y que por eso se van a realizar durante el mes de junio un tratamiento de choque en todos los municipios consorciados, puesto que el mosquito tigre “afecta mucho a la población urbana, que es donde se cría”. Actuando en la época en la que más daño produce, desde el Consorcio consideran que “empleamos todos los recursos a nuestro alcanza para que sea lo menos perjudicial posible”.