El mosquito tigre es, por primera vez, el principal insecto picador a gran escala en el mediterráneo peninsular

17 noviembre, 2017 Noticias
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6 de cada 10 quejas por picaduras se refieren al mosquito tigre

El Departamento Técnico de LOKÍMICA, empresa española especializada en el diseño y ejecución de programas de lucha antivectorial a nivel municipal, ha analizado los datos provenientes de quejas ciudadanas por picaduras de insectos en el período abril-octubre del año 2017, coincidiendo con la fase temporal de mayor actividad de estos organismos dañinos para la salud pública.

GRÁFICO:

El interés de dicho análisis radica en que, por primera vez, se trabajan datos registrados a gran escala y derivados de la actividad de vigilancia y control de estos insectos que LOKÍMICA ejerce en algunas de las ciudades más importantes del Mediterráneo peninsular, en las provincias de Barcelona, Castellón, Valencia, Alicante, Murcia, Almería y también en Baleares.

Según afirma el Director Técnico de la compañía, el doctor Rubén Bueno “disponer de numerosos datos en los que conseguimos determinar qué especie o especies de insectos están generando una problemática concreta por picaduras en territorios tan amplios y heterogéneos como los estudiados, es muy importante para poder poner el foco del problema en el tipo de organismo nocivo actualmente más acuciante en el Mediterráneo, de forma que a partir de esta correcta identificación podamos establecer los riesgos asociados, las estrategias de gestión más adecuadas y también los recursos necesarios para el correcto abordaje de estas plagas”.

Evolución de los datos estadísticos

Los datos indican que, por primera vez en un análisis global y multiprovincial, el mosquito tigre (denominado científicamente como Aedes albopictus) ha sido la especie de insecto hematófago (aquellos que pican para succionar sangre) que más incidencias ha provocado en 2017 según los avisos que la ciudadanía transmite a los ayuntamientos y que estos, a través de las posteriores inspecciones y tratamientos que ejecutan, verifican después en condiciones de campo.

En concreto, el 59% de las quejas ciudadanas son debidas a las picaduras de dicho mosquito tigre. En palabras del Dr. Bueno: “Esta situación era esperable porque la llegada del mosquito tigre ha provocado un antes y un después en los programas de control de mosquitos urbanos, ya que no estábamos acostumbrados a que en nuestras ciudades hubiese una especie de mosquito tan agresiva con el ser humano y que, además, centrase su actividad en las horas diurnas, que es cuando nosotros también hacemos un mayor uso de los espacios ajardinados públicos donde estos insectos suelen anidar y refugiarse”.

“Por eso,” continúa el Dr. Bueno, “dado que la expansión de esta especie invasora es ya notable en el territorio nacional y que su comportamiento es hasta cierto punto predecible, debemos reforzar el mensaje de que las tareas de control que se ejecutan desde los municipios en los espacios públicos deben acompañarse también de acciones preventivas en el ámbito privado, donde frecuentemente también cría el mosquito tigre por necesitar simplemente pequeños estancamientos de agua durante 4-5 días, como pueden ser cubos, bidones de riego, regaderas o bebederos de pequeños animales. Lo único que pedimos a la ciudadanía es que colabore evitando en sus casas y negocios estos pequeños puntos de agua dónde el mosquito tigre prolifera asiduamente”.

Previsión de expansión del Mosquito Tigre

El mosquito tigre se detectó por primera vez en España en 2004, concretamente en Catalunya, y su expansión ha sido notable por todas las provincias del Mediterráneo, así como también en el País Vasco, Aragón y el interior de Andalucía. Aunque es cierto que el mosquito tigre es un potencial vector de ciertos virus que están de gran actualidad por causar epidemias en otras zonas del planeta, como el Dengue, Zika o Chikungunya, desde LOKÍMICA quiere transmitirse cierta tranquilidad porque no solo se dispone de las herramientas y conocimientos necesarios para un buen control del vector en España, sino que además la mayoría de Comunidades Autónomas ejecutan acertadamente protocolos de actuación específicos para minimizar las posibilidades de casos autóctonos de estas enfermedades en nuestro país.

Sin embargo, el riesgo cero no existe, y el ejemplo más claro lo tenemos en otros países de nuestro entorno mediterráneo como Francia o Italia, que actualmente han tenido episodios de casos autóctonos de estos virus transmitidos por el mosquito tigre.

Otros insectos picadores en 2017

En segundo orden de magnitud como insecto picador más molesto en el área de estudio, podemos señalar al conocido como mosquito de las marismas (Aedes caspius), que ha protagonizado el 21% de las incidencias registradas. Es una mosquito típico de humedales, que aparece tras intensas precipitaciones y que también suele picar de día, desplazándose incluso varios kilómetros desde estos humedales para picar a personas. Por detrás se situaría el mosquito común (Culex pipiens) con un 13% de avisos, que es el típico mosquito que suele entrar en nuestras casas a picarnos por la noche mientras dormimos.

Fuera de los mosquitos, cabe resaltar que pese a suponer únicamente el 6% de las quejas ciudadanas registradas, la mosca negra (simúlidos) supone también una plaga emergente de notable relevancia. “Este dato del 6% es muy significativo, puesto que no se trata de un insecto que críe en el ámbito urbano ni en zonas de marismas del medio natural, sino que está siempre vinculado a ambientes fluviales, ya que las larvas y pupas se desarrollan fundamentalmente en ríos y arroyos.

Por tanto, aunque parezca un porcentaje bajo, cabe mencionar que al estar condicionado por la existencia de estos ecosistemas fluviales de ciertas características ecológicas en las proximidades de asentamientos urbanos, este 6% se transforma en un dato muy relevante y que además ejemplifica muy bien la agresividad de este insecto con las personas”, afirma Bueno.

Por último, destacar que otros artrópodos como pulgas o garrapatas siguen causando problemas muy localizados en las ciudades, aproximándose el impacto de los mismo al 1% de las quejas ciudadanas por picaduras. Para finalizar indicar que esta fotografía de lo sucedido en buena parte del Arco Mediterráneo en 2017 ni mucho menos es estática en el tiempo, puesto que en futuro puede cambiar en base a muchos factores, tanto climáticos como económicos o sociodemográficos, pero sí supone un buen inicio para el análisis macroescalar de la problemática de insectos hematófagos en el ámbito de control de plagas urbano en buena parte de nuestro país.

Como último apunte, simplemente indicar que otra plaga emergente protagonizada por insectos hematófagos, como las chinches de la cama (Cimex lectularius), no ha sido incluida en este análisis porque su mayor grado de incidencia y afectación se vincula fundamentalmente a lugares que no son de gestión municipal (viviendas particulares, industria hotelera, etc.). No obstante, su control es otro de los grandes retos futuros en el ámbito del control de plagas nacional.

Explicación de los cambios entre 2016 y 2017

Varias son las causas del ‘sorpasso’ del mosquito tigre frente al resto de insectos en cuanto a las quejas ciudadanas por picaduras.

En primer lugar, el año 2017 ha sido un año más seco que el 2016, de forma que ha disminuido el grado de inundación de los humedales (que es el lugar donde se desarrollan fundamentalmente los mosquitos de las marismas aprovechando estos ciclos de inundación).

El mosquito tigre, al ser prominentemente urbano, es menos dependiente de las precipitaciones puesto que puede desarrollarse en prácticamente cualquier receptáculo hídrico que haya en nuestras ciudades ya sea a nivel de la vía pública (imbornales) o a nivel doméstico (recipientes de diversa índole como cubos, ceniceros, platos de la base de macetas, etc.). Todos estos lugares de cría del mosquito tigre se pueden inundar por razones antrópicas y con independencia de las precipitaciones.

Estos dos motivos, la climatología y los distintos ámbitos de proliferación (humedales en relación a las ciudades), junto con la intensificación de la expansión del mosquito tigre en muchos territorios, son los factores explicativos clave de las distintas tendencias entre 2016 y 2017.